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DIABETES

Diabetes es un trastorno metabólico caracterizado por le elevación del azúcar en sangre debido a la falta total o parcial de la hormona llamada insulina, producida por los islotes de Langerhans en el páncreas.
Su déficit produce la no absorción de la glucosa por parte de las células produciendo así que no se pueda metabolizar para generar depósitos de glucógeno (la forma de almacenamiento principal de la glucosa en el organismo). Esta no metabolización del azúcar genera su elevación en la sangre.

El páncreas administra las emociones, los deseos y la mente.

Esta es una patología que pertenece a la cuarta etapa de la biología, la que se refiere a las relaciones humanas.

El azúcar es el simbolo de la ternura, la dulzura y la insulina es la llave que abre la célula para permitir su entrada.
Por eso en muchos casos frases como, “la ternura es un peligro para mí”, “todo lo que me dan a nivel afectivo, no me gusta”, pueden tener sentido en situaciones de haber recibido una mala alimentación afectiva o haber tenido una separación afectiva en un contexto de guarrada o suciedad.

La persona que padece diabetes es emotiva y a menudo tiene muchos deseos.
Es del tipo de persona que desea algo para sí misma y también para todos sus seres queridos.
Quiere que todos reciban una rebanada del pastel.
Sin embargo, puede ponerse celosa cuando alguien tiene más que ella.
En general, es una persona muy servicial, pero con muchas expectativas.

Muchas veces estas personas tienen un deseo no reconocido de realización amorosa y son incapaces de aceptar y abrirse al amor.
El amor y lo dulce están unidos estrechamente.

Un adulto con carencias afectivas tenderá a resarcirse en ese terreno dándose un placer con la comida o con dulces, a modo de compensación.

Actúa con todos como madre y se culpa fácilmente si lo que desea para los demás no se realiza.

Existe en ella una gran actividad mental debida a una búsqueda intensiva de los medios necesarios para dar respuesta a sus expectativas.
El hecho de cultivar tantos deseos oculta una tristeza interior que proviene generalmente de un gran deseo de ternura y amor que nunca ha sido satisfecho.

La diabetes se manifiesta en el niño cuando éste no se siente suficientemente reconocido.
Su tristeza le ocasiona un vacío interior que busca una compensación.
De este modo intenta llamar la atención.

La diabetes se presenta para advertirte que te sueltes y te des tiempo para dejar que las cosas sucedan en lugar de querer controlarlo todo.
Deja de creer que tu misión es disponer la felicidad de todos los que te rodean.
Eres el tipo de persona que logra lo que quiere, pero los demás no necesariamente desean las mismas cosas ni en la misma medida que tú.

Diabetes tipo I (Tonalidad masculina).
Las células de los islotes de langerhans del páncreas no generan suficiente insulina y por tanto, al no entrar el azúcar en la célula se queda en la sangre, provocando una hiperglucemia.

La diabetes de tipo I es la situada en el lado masculino del córtex y la palabra que define su conflicto es la RESISTENCIA.
-Prohibición o peligro en los cambios. El azúcar no entra en la célula: “debo resistir porque hay un peligro”.
-La ternura es peligrosa para mí.
-No quiero que entre el amor dentro de mí.
-Horror al frío.
-El amor es tóxico, peligroso (tocamientos sexuales, familiares que te quieren pero te pegan, etc.).

Diabetes Tipo II (Tonalidad femenina).
El páncreas produce insulina pero cuando tiene que acceder a la célula está esta “bloqueada” debido a que ha habido una modificación en el receptor de la membrana de la insulina.

Esta se encuentra en el lado femeninpo del córtex, el izquierdo. Las palabras que definen su conflicto son el ASCO y el MIEDO.
A menudo estas personas son hiperactivas, tienen la necesidad de acumular energía.
Si hay hemorragia en las cistitis= “Yo quiero dejar esta família” “Yo quiero marcharme de esta família.”

Hasta ahora has preferido creer que lo que deseas es siempre para los demás.
Acepta la idea de que esos deseos son, antes que nada, los tuyos, y luego reconoce todo lo que has obtenido hasta este momento.
Acepta también que, aun cuando un gran deseo no se haya realizado en el pasado, ello no te impide apreciar los deseos pequeños que se hacen patentes ahora.

Si eres diabético, ha llegado el momento de que dejes de creer que eres el hijo perdido de la familia.
Eres tú quien debe encontrar tu lugar.

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